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| CATÁLOGO DE 35 OBRAS DEL ARCHIVO TEATRO HISTÓRICO DE XAVIER ROJAS - SOCORRO MERLÍN | ||||
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Jesús Sotelo Inclán escribió, en colaboración con Humberto Castellanos, Emiliano Zapata, el fénix del sur para el concurso de teatro histórico. Sotelo Inclán, conocedor de este tema, realizó como historiador, una investigación sobre las raíces de la pelea por la tierra en Morelos, desde tiempos prehispánicos, hasta la lucha de Zapata por las mismas tierras en Anenecuilco. El líder fue nombrado calpuleque (jefe) por los viejos de su pueblo, quienes le entregaron los papeles que asentaban la propiedad de la tierra,99 para que él la continuara. Enrique Krauze cita a Sotelo como una de sus fuentes principales en el segmento dedicado a Zapata, de su libro sobre la biografía del poder,100 y John Womack le agradece su colaboración para su texto sobre Zapata y la Revolución Mexicana. 101
Esta obra, como las anteriores con muchos personajes, acude a la parcelación en actos o varios cuadros. La presente ostenta tres actos y 66 personajes, varios escenarios al aire libre: casa, oficina, campo y calle. Aunque su tratamiento respeta la sincronía histórica de la vida de Zapata, los autores se valen de recursos dramáticos como la alternancia de tiempos y de un narrador que vincula el pasado con el presente. Este personaje es un viejo, quien le cuenta a su nieto la historia de la tierra de Anenecuilco, en el estado de Morelos, desde el virreinato hasta la, lucha de Zapata por la propiedad de esa tierra para el pueblo.
La obra tiene como telón de fondo la Revolución de 1910, la acción de Emiliano Zapata y la participación de personajes como Villa, Madero y el gobernador de Morelos. En el caso de Madero, aparece en la obra para determinar la ruptura entre él y Zapata, porque Madero nunca tomó como suyo el problema del reparto de tierras, ni apreció, en lo que valía, la persona del caudillo del sur, ni su propuesta. Con Villa se muestra la posible alianza y con el gobernador de Morelos, su tenaz enemigo, la traición del gobierno. También alude a la preparación de su asesinato por los carrancistas.
La vida de Zapata ha ocupado a muchos historiadores, quienes han producido incontables publicaciones, sea exclusivamente de este héroe o dentro de las narraciones de la Revolución Mexicana en 1910.102 Desde su muerte, la imagen de Zapata ha sido tomada como símbolo por diversos grupos sociales, desde aquellos del poder para legitimarse, hasta los populares en busca de justicia. En la obra, los autores primero despliegan parte de la vida del héroe, a través de dos espacios y tiempos escénicos: el del abuelo que cuenta al niño los orígenes de la lucha, y el del propio de Zapata.
En el segundo espacio escénico, el texto maneja las pasiones de los personajes zapatistas y de sus enemigos. Las de los zapatistas aparecen inamovibles respecto a su lucha. Del mismo modo las pasiones de los enemigos son decididas en su objetivo, usando su astucia para someter a los morelenses. La parte romántica o familiar del héroe no es tocada, como tampoco otros hechos de su vida en el contexto de su pueblo, y por lo tanto, otros sentimientos que pudieran empañar su carácter, doblegarlo o mostrarlo vencido. Los sentimientos expuestos tienen que ver con su objetivo político y de vida: recobrar la tierra que les es propia a los campesinos y no sólo de Anenecuilco y de Morelos, sino de otros pueblos de México.
La obra recoge de la historiografía la sublevación de los campesinos de Morelos; el rompimiento del jefe sureño con Madero y con Venustiano Carranza; su entrevista con Villa; la emisión del Plan de Ayala; su relación con Soto y Gama, Antonio I. Villareal, Gildardo Magaña y Otilio Montaño; así como la traición de los carrancistas González y Guajardo para matarlo.
El autor pone de relieve el carácter recio de Zapata, como en la escena donde se trata de entregar las armas y abandonar la lucha. En este aspecto los historiadores son cautos. Krauze dice que las entrega a medias. Roberto Blanco Moheno afirma que los zapatistas entregan las armas, pero las carabinas viejas y las demás, las esconden.103 Esto se diluye en la obra.
Con la participación del viejo y el niño, el texto va del presente al pasado y viceversa. Por medio de estos recursos los autores destacan la supervivencia del símbolo zapatista con las palabras de Zapata: "¡Revoluciones van y vendrán, pero yo seguiré con la mía!", mismas que asienta Sotelo Inclán como testimonio de zapatistas y Krauze reproduce,104 tomadas de J. Womack.105
La obra no termina como el receptor-lector supone, con una conclusión del primer relato –el viejo y el niño– sino que lo hace con el segundo y con las palabras de Zapata. Al final de la obra, los autores no desdoblan su locución, para cerrar la cadena de la lucha en el tiempo, sino que la dejan abierta. Se dirigen a los receptores, para enfatizar en su discurso la permanencia del símbolo, "El mito", que asegura que Zapata volverá; con lo que justifican el título adjetivado de la obra con la frase: fénix del sur.
99 Sotelo Inclán, Jesús, Raíz y razón de Zapata, C. F. E. Editorial. México, 1970.
100 Krauze, Enrique, Biografía del poder, Op. Cit., p, 89-90.
101 Womack, John, Zapata y la Revolución Mexicana, Siglo XXI, México, 1969.
102 Krauze, Op., Cit. Adolfo Gilly, La Revolución interrumpida. Ediciones El Caballito, México D. F. 1977.
103 Blanco Moheno, Roberto Crónica de la Revolución Mexicana, Libromex Editores, México, 1958.
104 Krauze, Op. Cit., p, 108.
105 Womack, Op. Cit., p, 194.
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