Presentación


Al operar la cámara fotográfica, la o el artista establece con ella una relación de afecto donde intervienen la mirada y aquello que es captado instantáneamente ante el escape de la imagen teatral y lo efímero de su condición. Atrapar lo inasible es la proeza mediante la cual se sostiene el aliento de la acción escénica y a través de esta hazaña se restituye. La acción escénica vuelve a la memoria y testimonia el acontecimiento, aunque no de manera objetiva, sola o esquemática, pero acompañada por el sesgo paciente de un modo único de captar y comprender la dimensión poética del teatro.

Solemos adaptarnos sin reparo a la lógica fijada de una imagen a partir de los intercambios que en determinado momento y circunstancia generamos con ella; sin embargo, y en relación con otras imágenes u otros documentos que la circunscriben y contextualizan, nuestra percepción sobre ella se transforma, propiciando así un estado de mutación constante en cuanto a aquello que concebimos de la cultura, del arte, del mundo y del gesto. Del universo documental, ha sido la fotografía el testimonio básico más buscado, resguardado, consultado y difundido del acervo. La potencia de la imagen, lo hemos sabido siempre, es capaz de aportar al conocimiento el peso sobre su autenticidad, aun a pesar de lo acotado de su registro y de la disposición de la vista. Pero es desde ese lugar cierto y fortuito que a la vez se viabilizan la discusión, el debate y las conversaciones sobre algo que nos es tan familiar al tiempo que no deja de sorprendernos.

Basta un clic para plasmar en metonimia el acontecimiento, de un vistazo para conocerlo y de voluntad para abordar sobre ello la anchura de su comprensión. Esto último es lo que se ha propuesto encarar la comunidad académica que ha organizado una serie de actividades en torno a la fotografía escénica, teniendo en consideración la trascendencia que este documento tiene en la construcción de la memoria teatral, en el marco de las actividades del 41 aniversario del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Teatral Rodolfo Usigli (CITRU).

La exposición “Fotografía escénica: constructora de memoria”, a cargo de la investigadora Patricia Ruíz Rivera, es una selección representativa del trabajo del personal que se ha ocupado de realizar el registro fotográfico, en el CITRU, de parte de la actividad escénica realizada en nuestro territorio. A través del recorrido por esta selección, es posible observar, además del carácter de cada fotógrafa y fotógrafo, junto con su muy peculiar forma de concebir esta práctica, la propia intención de la investigadora por exponer algo significativo de un gran y variado universo que, a decir de ella misma, “nos muestra su forma de trabajo, intereses y trayectoria dentro de la captura de la fotografía escénica”.

La recopilación de trabajos de Christa Cowrie, José Luis Domínguez, Josué Barrera, Gabriel Morales, Antonio Escobar y Pablo Federico cubren un periodo que va del 2005 al 2020; se trata de piezas de origen digital que integran esta colección fotográfica, misma que se irá renovando cada cuatro meses, para mostrar un panorama por demás amplio de la trayectoria de esta y estos profesionales de la fotografía escénica, además de ofrecer materiales visuales como un muestreo del teatro que se ha realizado, principalmente en espacios de la Ciudad de México.


Arturo Díaz Sandoval