portada | Sala 4. Hombre de toros



“Yo debí ser uno de esos toreritos finos, elegantes y bulliciosos que parece que sólo torean para agradar al palpitante mujerío de los tendidos. No sé por qué la ondulante vida me llevó por caminos tan distintos a la tauromaquia, cuando a estas fechas debía haberme doctorado en la Plaza de Madrid, tal vez recibiendo la alternativa de manos de Joselito, tal vez de Belmonte o de Gaona, claro está que ganando palmo a palmo y plaza a plaza, si con la afición y voluntad que yo tengo, se llegara a obtener el título de doctor en la Gran Universidad de Tauromaquia que es la plaza de toros de la capital de España.”

Armando de Maria y Campos

Semblanza

La afición a la fiesta brava se despertó en don Armando desde muy joven. Frustrada su carrera como torero, optó por abocarse a la difusión del arte taurino. Su primer libro La ciudad taurina (1920) fue recibido gratamente por especialistas como Salvador Arias Ballesteros, quien en ese momento vaticinó un gran éxito gracias a la visión innovadora del texto.

En su afán por difundir este arte, fundó en 1925 la revista semanal El Eco Taurino en la que durante quince años dio cuenta del acontecer en el medio. También colaboró en El ruedo de México, revista especializada fundada y dirigida por Manuel García Santos que se editó entre 1948 y 1954. Además, fue el primer comentarista que reseñó una corrida desde la plaza El Toreo a través de la XEW.

Plasmó su entusiasmo por los toros y los toreros, así como su conocimiento y resultados de sus investigaciones, en otros catorce libros como Gaoneras (1921), Los lidiadores (1921), Don valor Freg. De las faenas de Luis Freg en las plazas de España y México (1924), Gaona el grande (1924), Gaona se va (1924). Los tres últimos firmados con el pseudónimo El Alcalde de Zalamea.

A partir de Lo que confiesan los toreros (1925), don Armando empezó a firmar como El Duque de Veragua las crónicas taurinas publicadas en periódicos y revistas. De hecho, este libro es una compilación de las entrevistas que aparecieron en el periódico El día Español y la revista Gaoneras.

Otros títulos son: Los toros en México en el siglo XIX (1938), Breve historia del teatro en Chile…y de su vida tauromaca (1940), Vida y muerte de Alberto Balderas (1943), Ponciano, el torero con bigotes (1943), Memorias de Vicente Segura: niño millonario, matador de toros, general de la Revolución (1960) e Imagen del mexicano en los toros (1953).

Destaca también la conferencia “Hispanoamericanismos de los periódicos taurinos” que impartió en 1934 en la sede de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, que además, fue publicada por dicha sociedad en el año respectivo.